Trump evita al Congreso en medidas migratorias a pesar de tener mayoría en las dos Cámaras

 

“No sorprenden las acciones ejecutivas que hasta ahora han sido firmadas desde la Oficina Oval, y que siguen al pie de la letra las más radicales promesas de campaña”.

Las primeras semanas de la presidencia de Donald Trump han abierto una caja de pandora llena de controversias y situaciones provenientes de la Casa Blanca: desde combativas conferencias de prensa con “hechos alternativos” hasta anuncios comerciales a la marca de ropa de la hija del presidente. Algo que lamentablemente no sorprende son las acciones ejecutivas que hasta ahora han sido firmadas desde la Oficina Oval, y que siguen al pie de la letra las más radicales promesas de campaña de Donald Trump.

En los últimos días hemos visto cómo se concretará la ejecución de los planes de la administración para tratar el tema migratorio. En resumidas cuentas el gobierno de Trump quiere cumplir su promesa de realizar deportaciones masivas y lo hace actuando sin el Congreso, a pesar de que su partido tiene mayoría en ambas cámaras. Me pregunto qué apodo le darán a Trump los grupos que colocaron al presidente Obama el de “Deportador en Jefe”. Los llamados dreamers, acogidos al programa DACA, no se verán afectados por estas medidas antiinmigrantes. Pero eso no es suficiente.

El documento del Departamento de Seguridad Nacional eleva la
prioridad de deportación a prácticamente todos los inmigrantes indocumentados del país y pone en vilo a millones de personas que no saben cuánto tiempo más podrán estar junto a sus seres queridos antes de ser removidas del país. El cambio en la política de las deportaciones expeditas es uno de los más radicales, comparado con la forma en la que se utilizó este mecanismo en la administración Obama. Bajo las nuevas normas todos los indocumentados que tengan menos de dos años en el país, quienes en muchos casos se encuentran a la espera de una audiencia judicial para decidir su petición de asilo o refugio, serán deportados sin importar el lugar en donde sean capturados (anteriormente esto solo aplicaba para lugares cercanos a la frontera y personas con menos de dos semanas en el país). Adicionalmente, la administración de Trump busca castigar nuevamente a México,
deportando al país vecino a todos quienes sean detenidos en la frontera sur, sin importar su país de origen.

Como consecuencia, el miedo se ha apoderado de millones de personas que se encuentran en esta situación o tienen a alguna persona cercana bajo una amenaza inminente de deportación. Del estimado de más de 11 millones de indocumentados, la mayoría son latinos y todos conocemos sus desgarradoras historias. Algo que todos tenemos en común, sin importar nuestro estatus legal, es que vinimos a este país para buscar mejores oportunidades para nosotros y nuestras familias. Es por eso que hoy veo con tristeza cómo la desesperación se apodera de muchos y sienten que todo está perdido, que es cuestión de tiempo perder todo por lo que han logrado trabajando muy duro.

Debemos unirnos como comunidad más que nunca y apoyar a quienes más lo necesitan en este momento. No podemos sentarnos a ver cómo millones de familias son destruidas mientras que el gobierno de Trump ignora lo que la mayoría de las personas piensan con respecto a este tema. Diferentes estudios durante los últimos años señalan que la mayoría de las personas en Estados Unidos están de acuerdo con darles una oportunidad a quienes ya están en el país sin documentos y no han cometido crímenes, bien sea con un camino o no a la ciudadanía. Es decir, la mayoría apoya una reforma migratoria.

Muy por el contrario de lo que dice el presidente, y repiten sus adeptos, los inmigrantes no somos responsables por la mayoría de los crímenes que se cometen en el país, pero si somos un grupo que tiene el mayor crecimiento demográfico, tenemos una
tasa de apertura de negocios muy por encima del promedio y nuestros estudiantes
buscan cada vez más oportunidades y se apoderan de nuevos espacios educativos.

Ante un gobierno que busca desafiar nuestros valores, y todo lo que defendemos, debemos organizarnos para luchar más fuerte. Ante un líder que se preocupa más por cuántos hoyos de golf puede jugar en un fin de semana que decirnos cómo reemplazará el Obamacare o de dónde saldrá el dinero para pagar sus políticas migratorias, debemos luchar más fuerte. Ante un partido republicano que se hace de “ciego, sordo, mudo” con las acciones provenientes de la Casa Blanca por retener el poder y no confrontar a un presidente populista, debemos luchar más fuerte.

Estamos apenas en el inicio de una carrera y no es una carrera de velocidad sino de resistencia.

Nota: La presente pieza fue originalmente publicada en Univision.com 

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